Al encuentro de una historia
Para mí, uno de los principales beneficios de ser guionista es que nos podemos enamorar a cada proyecto, porque una historia es como un encuentro.
Primero buscamos a tientas, nos rozamos, no sabemos lo que vendrá, así que nos quedamos en guardia. Tampoco sabemos por qué ángulo abordarla (todavía todo es posible). No sabemos si nos entenderemos, si la historia que vamos a vivir juntos será alegre, ligera, dolorosa o si habrá que pelearse sin interrupción.
Pero luego nos tiramos al agua. El primer acercamiento nos revela las grandes líneas de la historia y la relación futura. Ojo, a veces, puede que las cosas no pasen como las imaginábamos; salimos decepcionados y retrocedemos. Pero la mayoría de las veces, seguimos avanzando, sin perder tiempo.
Después las cosas fluyen, tenemos un arranque que nos entusiasma, el primer acto se desarrolla tranquilamente, todo se ordena y nos sentimos bien.
En el segundo acto hay que plantearse rápidamente la cuestión del compromiso. Los primeros pasos eran divertidos pero ahora hay que entrar en el corazón del problema. La rutina ya comienza a instalarse en la historia y la aparente tranquilidad del principio se topa con la cruda realidad. Descubrimos fallas en la historia, los personajes secundarios empiezan a acomodarse de manera impertinente. Las viejas historias del pasado vuelven a sumergirnos y todo el backstory se extiende… Salen preguntas, ¿debemos seguir? ¿Y si es mejor dejarlo? Comenzamos a sufrir… y a nadie le gusta sufrir.
Pero como no es nuestra primera vez, sabemos que después de este sufrimiento las bellas cosas empiezan a llegar y la aventura se vuelve más intensa. Entonces, seguimos trabajando y hacemos proyectos.
Poco a poco, llegamos a tal punto, que ahora sí, habrá que comprometerse de verdad (sin vuelta atrás) y terminar hasta el final. Nadie quiere una historia que se queda en un borrador. Ahora, más que nunca, hay que cuidar cada detalle: Todo cuenta; porque es el final que marca la calidad de una historia, dónde nos tomamos el tiempo para digerir lo aprendido…
Al final, lo más importante, es que una historia (al igual que un encuentro) nos cambia y nos enamora.
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Etiquetas: amor, estructura, reflexiones





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